martes, 18 de marzo de 2014

El poder del amor

















Una tarde gris surge para recordar una mañana de luz, de celebración, de pacto de amistad, de risas y de libertad y cada vida lleva escrita una forma de ser, una forma de amar y de sentir y las personas nos agrupamos por maneras de mirar la vida. No tengo ninguna duda.
Esta mañana me preguntaba un amigo, en qué lado del mar estaba mi vida, en qué lado del mar estaba la luz, utilizando la voz tan querida de Labordeta, no puedo ni debo responder, porque no quiero que deje de preguntármelo, pero sí me comprometo a enseñarle cómo me levanto cada día creyendo y queriendo cada instante, en la fuerza de mi verdad, porque no quiero silenciar este deseo, que habita desde hace tantos siglos, de contar al mundo todo lo que siento.
Y entonces surge el milagro, el paisaje que tropiezo, en una esquina abandonada de mi horizonte, la inspiración para continuar el camino, para levantarse y estirar los sentidos hasta el cielo de los sueños.
Una mujer bella e inmensa, celebraba la vida en una danza llena de primavera y de libertad, porque la luz de esa mañana, dibujaba en el aire, unas mil razones para apostar por un nuevo camino y aunque todos sabemos, que no todas las horas son así de ligeras, plenas de ese sentimiento que enamora, mirando este paisaje que guardaré en la memoria, como una escena de convivencia, de creación y de amistad que avanza, sentía que estos retratos de ilusión, servirán para que cicatricen las heridas del camino y para orientar nuevas maneras de levantar la piel cada mañana, creyendo en el poder del amor.


domingo, 16 de marzo de 2014

Elogio de la seriedad



















Si volviera a vivir otra vez, decía una mujer a otra, mientras esperaban a cruzar en un paso de peatones, me tomaría menos cosas con seriedad.  A mi  me gusta observar las personas que disfrutan de la vida, muchas veces, con la risa como protagonista, pero también detrás de la sobriedad de un rosto, sin el color de la risa, se intuye una personalidad tierna y nostálgica en su envoltura y rigurosa en su construcción.
En el fondo, me atrae la idea, de acortar distancias, ganar centímetros de confianza y celebrar cuando llega, por todo lo alto, la dicha de la alegría.
La verdad es que voy por la vida enamorándome, de maneras, de miradas, de gestos y de intenciones, que distinguen a personas y las hacen especiales, sólo mirándolas. La dicha llega cuando las conozco y me confirman que la intuición estaba en lo cierto, que son personas dignas, hermosas, muy interesantes, personas confiadas, naturales y entonces es cuando quiero que vivan conmigo unos minutos, cinco al menos. Luego tendrán dudas, no sabrán si habrá sido un sueño, pero se sentirán queridas y habrán sido felices con mi mirada y querrán permanecer más de un siglo, en ese lugar tranquilo al que les llevo de la mano.

domingo, 2 de marzo de 2014

Sensación de amistad








La amistad es un alimento que me llena de serenidad, a menudo transito por ella en mis reflexiones,  en esta ocasión, estas imágenes me transmiten confianza, compromiso, sentimiento y una disposición que me conmueve, así la amistad, siempre cerca, atenta con su caricia, con su palabra de aliento, también con el silencio más hermoso, el del respeto y la lealtad.
En los últimos años de mi vida, también los más fértiles en amigos, me sorprende hermosamente, el regalo de la amistad, no tanto la que se renueva año tras año y forma parte de nuestro patrimonio de toda la vida, como la de aquellas personas, que sin saber demasiado de ellas, las siento amigas, porque la amistad, es una declaración de querer estar en la vida del otro, aunque sea con una convocatoria puntual, con un papel pequeño al principio, en el escenario de nuestras vida, asintiendo, queriendo con vocación.
Por eso considero amigos a quienes entienden la verdad de mi voz, a quienes creen que en un primer encuentro, ya pueden construirse unos cimientos para compartir una vida, a quienes tienen un universo particular al que quieran invitarte, pero sobre todo, a quienes vean más adentro cuando miran.
No sucede todos los días, pero les animo a que estén atentos, porque una vida de pronto, puede ser más amable y si además, entre sus manos acaricia el equilibrio de la sensibilidad, entonces el alimento de la amistad, es el mejor regalo para una tarde de lluvia.