mirar lejos, tal vez soñar juntos.
Que me enseñes, que hay idiomas distintos en las orillas del alma,
cogernos de la mano del miedo y correr hasta encontrar la luz,
sentir la fuerza de todos los que te quieren
y empujarán ahora, el horizonte difícil de los quehaceres.
Quiero aprender a reconocer la riqueza del suelo,
el clima, la disposición de las viñas,
que me hables sobre la belleza de envejecer,
cómo se potencia el sabor de los años,
sí, quiero marearme lentamente con el color intenso de tu mirada,
con las manos libres para creer en el amor
y en la fuerza de un hombre y una mujer,
que construyen a medias
el viaje de la edad
