jueves, 20 de junio de 2013

Dulce tarde





















Un día le pregunté a mi amiga Blanca, si sabía de alguien con quien compartir
mis ganas de poner color a la danza y a las palabras de la emoción,
conozco a la persona, me dijo, se llama Leyre. Un día de brillo en los ojos.
Disfruto ahora estudiando su matemático paso y su cuerpo en vocación,
entrena todos los sentidos.
Es emoción en movimiento. Completamente elástica.
Cisne que jamás descansa.
Algunos días la espero detrás de la lluvia
y viene corriendo a enseñarme sus pasos,
frescos cambios de equilibrio, que me dejan sin respiración.
La verdad es que exprime hasta la última gota de su aliento.
Una tarde quiso caminar de puntas, por un dulce paisaje de la infancia.
Fui feliz en ese viaje,
aprendiendo la geometría de sus ganas de vivir









martes, 18 de junio de 2013

Lo que uno siente













Interpretar es una necesidad, una forma de vivir un poco mejor. Quizá la caricia de un sueño que no logramos alcanzar, pero que al levantarte cada mañana, insiste.
Ejecutar una pieza musical o representar un texto dramático, sí que es interpretar y cuando su precisión alcanza altura y sensibilidad, es un regalo de los dioses.
No todos podemos subir a un escenario a interpretar otras vidas
y elegir con seguridad, la piel en la que más cómodos estamos.
Mientras escribo, un hombre y una mujer, en una esquina de este mundo, se están dejando de amar, o tal vez no se amaron nunca.
El miedo nos hace inventar una fe. Luego van creciendo las razones, que nos atan a unas raíces
y así puede ser toda una vida.
Hay a quienes se le cruza la ilusión de interpretar otras vidas, soltarse las ataduras,
caminar por la cuerda floja, del vértigo de identidades. Este momento, suele coincidir con la mirada de alguien que te dice, que por ti lo dejaría todo. Siempre sucede igual.
Otra vez a interpretar, creerse que es posible la inspiración de una nueva vida
y sostener la mirada de quien eres. La mirada sin amor, claro.
¿Quién salva la memoria de lo vivido, en este escenario de reproches?
No todo el mundo sabe interpretar a Hamlet.
Hace falta valor para representar lo que uno siente












viernes, 14 de junio de 2013

Casa encendida













Me gusta que existan las palabras, las que cuentan, las que sienten, las que expresan.
Para mi es importante la tuya y me gusta saber, que de cuando en cuando, entras en mi armario
y te llevas algunas maneras, que no van mal con la tuya.
Si tú no entraras a mirar que todo está en su sitio, si no me hubieras contado,
que con la bufanda sencilla de algunas palabras, respiras mejor
y encuentras algún instante, más amable.
Si no me hubieras escrito, para nombrarme cómplice y extraña amiga.
Si tú, él, ella, vosotros, no escucharais mis latidos y los trazos de algunos sueños,
mi fuerza no sería la misma.
Con esto quiero decir, que me costó sentirme digna, pero ahora que tú me visitas, me alientas
y me invitas a creer, miro a la vida de cerca, sin miedo.
No dejes de pasar por casa, está siempre encendida




miércoles, 12 de junio de 2013

Quién me dice cuándo acaba la infancia


















Un día llegué a los diez años,
era una edad solemne,
pero no ocurrió nada.
Me quedé inmovil,
insegura, como cuando tenía nueve.
Pero me sentía bien,
siempre quise tener una hacienda.
La edad creo que se tiene.
Yo no quería ser mayor,
quería una llave para esconderme,
hacer el recuento de sueños
y comprobar que siempre
faltaba uno.
Inventaba mentiras,
para merecer algún perdón
y escribía dudas cada mañana
para ir a la mesa de la maestra,
olía tan bien lo que me enseñaba.
Quién me dice
cuándo acaba la infancia
y si aún estoy a tiempo de creer
que el horizonte se construye,
si tú eres el norte



jueves, 6 de junio de 2013

Colecciono almas azules







Tengo ya muchísimas,
sujetas con una goma, las miro, las cuento,
las ordeno sobre la mesa, anoto las que me faltan,
son las más difíciles de conseguir.
Tengo muchas almas repetidas,
nadie me las quiere cambiar,
busco las que respetan, las que dejan ser, las que no me juzgan.
Las que aman cuando tienen hambre,
las que se quedan solas y comienzan,
las que miran,
por cierto, la otra tarde me crucé contigo,
¿no te apetecería vivir en azul?







lunes, 27 de mayo de 2013

Baila conmigo





















Tienes razón, sí
es duro confiar en todas las vidas
y encontrar cada día el lugar del sueño.
Serio ejercicio de voluntad,
que me habla y me empuja
hacia mi. Sí, hacia mi.
Aprendo otra vez tu mareo
y quiero volver a bailar contigo.
Cada año me anuncias,
que ya llegaron los vencejos
a tu patio interior,
te haría tan feliz
que quisiera comprobarlo.
Me crees si te digo amor,
si te miro amor.
Te creo si te nombro.
Existes.
Como si tu paso dependiera del mío,
contengo el aliento cuando te siento
y en la oscuridad de tu horizonte,
llego y me ahogo en tu orilla,
ola inmensa de memoria.

Sé que vienes de cuando en cuando
a esta casa que habitamos,
que recorres todos los gestos,
como si vivieras entre ellos,
que me esperas todos los días.
Y por la mirilla, te veo celebrar
el mantel de una mesa para dos
y en la liturgia de la espera
y en los nervios de la espera,
los ojos que no podrás mirar
porque están ya en ti.

Mientras, baila conmigo,
tous les matins du monde
y con el plural de nuestras manos,
iza el allegro appassionato,
debemos vivir este instante




viernes, 24 de mayo de 2013

Alba

s













Una mañana aprendí tu nombre
y desde entonces, me paro ante tu ventana
a respirar mis años incompletos,
los sueños vencidos por los miedos.
Aprendí tu nombre
y a beber tragos de vida
y a contar por los dedos,
la alegría de conocerte
y reanudar el vuelo
cuando activas mi código de la ilusión.

La misma mañana, te acuerdas,
que encontré tus ojos tristes,
porque habías perdido una lágrima,
cuidas tanto de todas tus cosas...
Los cerezos se ponen en flor
cuando estás a punto de llegar
y decides cada día
de qué color quieres mirar.
Y si un día amanece muy gris,
te escondes tan dulcemente....

Te gusta mirar la vida
desde las esquinas de los bares
y pensarte mucho
cómo quieres disfrutar.

Gracias por dejarme mirarte
y encontrar el árbol contigo,
que te regaló la confianza.
Y ya está decidido,
te llevo en mi vida.
No lo pienso más.
Como si pudiese recuperar el tiempo,
voy celebrando cada trozo de mi
que encuentro en ti,
porque la vida no está como para perderse,
personas que vienen con instrucciones,
con el mejor alimento,
y muy especialmente,
con una mirada para quedarse.

Me siento mejor ahora que estás,
cuidando el jardín en el que creo,
atendiendo las plantas más sencillas,
como si el universo dependiera de ello
y salvando tu fuerza e imaginación,
de los días que amanecen
en blanco y negro,
para que aprendamos a sentir,
que la vida se compone de instantes
en los que se cruzan personas,
que quieren construir contigo
y que confían, adoro las personas que confían.
Gracias por creerme
y por quererte