Construyendo una ilusión, es un trabajo de diálogo personal conmigo y con vosotros. La vida se va mientras dudamos, mientras ocultamos la vocación, mientras encontramos las claves para creer en nosotros. Construyendo una ilusión es una recopilación de material hermosísimo de afectos ciertos de las personas que impulsaron mi ilusión, mis ganas de ser, es una recopilación de lugares que guardo en la memoria, de intuición que insiste una y otra vez en hablarme con palabras muy claras.
miércoles, 8 de enero de 2014
Amor para dar la vuelta al mundo
Algunos lugares del mundo, se vuelven los más hermosos cuando recuerdan a la infancia, si además amas los gestos y la vida de quien estás mirando, el instante se vuelve imprescindible.
Me pasé la vida designando importantes a personas que eran como yo, desde ese punto de partida, se explica que ni el patrimonio, ni las cualidades de mi ser, estuvieran a la altura de tal nominación. Por fortuna, la vida fue hablándome de mi, regalándome ocasiones para coincidir y poco a poco, fue llegando la calma y fui queriéndome.
Ahora me gusta mi forma de ser, la geometría de mi figura, la manera de depurar lo más valioso de cada persona, incluso, aunque me cueste encontrarlo en algunas. Una vez llegado a este punto, comprenderán que no pueda retroceder en este sentimiento, por lo tanto, las personas que viajen en mi tren, tendrán que estar locos de contentos, sin esta locura, no será posible ningún viaje. Sé que la maquinaria es muy potente y que exige un gran conocimiento en el manejo, sé que a gran velocidad, puede haber riesgo de accidentes, pero estoy preparada. Asumo la dirección de mi vida.
Quiero vivir así, apasionada, creyendo absolutamente en aquello que me hace temblar, queriendo al mundo que me tropieza, que me escucha, que me quita el aliento. Sintiendo, la única manera en la que quiero caminar.
La mirada y los sueños de esta mujer que retrato, fueron también los míos y constituyen un recuerdo muy sentido a mis hijas, de quienes recibo tanto amor y tanta fuerza, que tendría para dar la vuelta al mundo. No hay motivo alguno para eludir este camino que siempre había esperado, de mirar y de sentir la vida
Gracias querida Ana, por ese precioso tiempo entre la hierba, con nosotras y con los recuerdos de la niñez y por sostener tan bien, los excesos de luz de aquella mañana.
martes, 31 de diciembre de 2013
El arte de vivir
Construyendo una ilusión, nació para hablar de una manera de ser, de una manera de abrigar la dignidad, de una manera de salvar el equipaje imprescindible de los miedos y de la infancia, dándole una interpretación nueva, atreviéndome con la verdad.
El momento en el que una pareja se descubre, se presenta, enseña un pie al otro, por debajo de su vida, el momento en el que se habla o se escribe con el otro y pocas secuencias hay que nos convoquen con tanta afición, ese momento, como decía, es manjar de la vida.
El momento en el que constatamos diferencias y las admiramos, porque enriquecen nuestra mirada, el momento en el que se firma un pacto de libertad, para completar los estudios del universo particular de cada uno, de confianza y de abrigo, para arroparse en las alegrías y en las tristezas, ese momento, sea ante notario o no, tiene una consideración sagrada.
Las palabras ocupan un lugar de privilegio en esta construcción, palabras que adormecen, que enamoran, que declaran, -quizá no haya momento de más hermoso temblor- que una declaración de amor, pero también hay palabras que hacen daño, palabras que expresan miedo, tristeza, hay al menos, una palabra para cada sentimiento.
Con el paso del tiempo, también se hace digno de guardar en la memoria, una declaración de desamor,
sostenida aún con el amor, sucede escasas veces, pero ese recuerdo, nos hace mejores.
Una amiga me escribe esta tarde, apurando las horas para un nuevo año, que utilicemos la belleza que nos rodea, para sentir mejor la razón de nuestra presencia. No podría buscar sentimientos más dignos para dejar en esta alcoba y que puedan disfrutarlo quienes lo lean.
domingo, 29 de diciembre de 2013
Memoria entre las dos
Desde pequeña, cuando me entraba el miedo o me ponía triste y quería sentirme a salvo, subía a la tenada.
Esta mañana quise recorrer esos pasos mientras te miraba, me reconocía y respiraba la serenidad que me ofrecías.
Cuando necesito tomar impulso, siempre vuelvo a la casa en la que aprendí a defenderme, a mirar a la cara a los miedos, en la que aprendí a deletrear mis sueños y al creerlos al fin.
Tuviste una infinita paciencia, me enseñaste la ternura de tu seriedad, me invitaste a ir tras la luz que enamora naturalmente, a encender los ojos y a caminar, por la dirección decidida de los latidos, que insisten con mi verdad. Sin preguntarme nada más.
Al caer la tarde, me ayudaste a hacer el equipaje, me diste tiempo para despedirme y mirar con amor, la vida que creía abrigada y tranquila. Hoy fue un día imprescindible, un nuevo paso en mi interior.
Un día feliz, por sentirte tan cerca, enseñándome sentimientos nuevos y queriéndome como si fuese
lo más importante de este mundo.
Por si fuera poco, estos retratos completan la memoria de este tiempo entre tú y yo.
lunes, 16 de diciembre de 2013
Autorretrato
Me enseñaste a mirar la vida, siempre con una sonrisa. Me decías, no se te olvide nunca.
En tu fragilidad de ahora, encuentro la estaca a la que amarrarme, para esperar el norte, que siempre supiste que llegaría. Me gusta tanto cómo miras la tierra sembrada y esperas paciente su fruto. Así el amor, me contabas tantas veces.
Caminábamos en silencio, con la caricia de la tarde, tú ibas detrás, sintiéndome, caminas tan despacio...,
de cuando en cuando, me volvía y te retrataba, necesitaba mirarme, fijarte, escribirme, quererte más aún.
De pronto tú me dijiste, sé cómo lo estás pasando, pero también sé que muy pronto vendrás a decirme, que encontraste de nuevo la luz y me hablarán esos ojos, de la verdad que llevas entre los dedos.
Te abracé, creo que te rompí un poco. Te sentí tan fuerte o me sentí tan inmensa, qué más da, si somos el vivo retrato.
queriendo Ser otra vez, la mujer en la que confiaste todos los días de este mundo.
martes, 10 de diciembre de 2013
Miradas de luz
Podría creerse que me gusta mirar sin pedir permiso y en realidad no es así.
Lo que sucede, es que las palabras distraen y rompen la magia del momento.
Por eso algunas veces, por el hueco de la cerradura, me acerco a universos de sensibilidad, de momentos de geometrías, de sueños, de piel y me gustan las historias que me cuentan.
Es una forma de diálogo, es también una forma de autorretrato, si quien mira, se identifica, reconoce, ama y siente, los pliegues, los sueños de quienes están al otro lado.
También es una forma de salvar algunas vidas, al final de un día, de un semáforo, al final del amor.
Una forma de coleccionar instantes, ángulos, maneras de ser.
Son fragmentos sostenidos, con la ilusión con la que siento la vida, gestos que se detienen en mi tiempo y que quiero cuando los miro.
Del amor
El amor de los amigos, el de los amantes, el de los esposos, el del maestro orgulloso de su alumno, el que sentimos por los animales, por la vida. El amor adopta mil formas.
Y lo mejor de todo, la bolsa donde guardamos todos esos amores, se hace completamente elástica, nos hace mejores y no son incompatibles, siempre se lo decía a mis hijas.
Es cierto que nos deja alguna trampa en el camino, pero a pesar de las piedras, siempre nos enseña.
No me imagino ni un solo día, sin sentir, sin vivir en la casa del amor.
Si tuviera que contarte, desde cuándo el amor responde, cuando le hablo desde el alma, no sabría decirte, desde antes de esa infancia que no guardo en el recuerdo.
Quiero ser más clara, para que no haya dudas, mi corazón ama al mundo.
La pena fue no haber podido contenerlo un poco, para que quienes navegaban conmigo, sintieran que estaban a salvo.
Mi amor tiene ya raíces muy profundas y me siento tranquila en esa estación.
Podría decirte que voy a aprender la lección, pero no es así, porque sino existieran las trampas, quizá tuviera que crearlas, para quedarme helada y recobrar poco a poco el aliento.
Sentir que estoy viva y que soy verdad, aunque casi de otro mundo. Trampas para perder
viernes, 6 de diciembre de 2013
Princesa sin linaje
Mientras crecía quería ser princesa sin linaje,
a quien la vida dejara tiempo para decidir
y encontrar la lucidez de las dudas.
Momentos de soledad, para aprender de memoria los sueños
y momentos de amigos, de risas y de confidencias.
y momentos de amigos, de risas y de confidencias.
Quisiera creer que mi alma es aún hermosa,
deletrear la dignidad de mi esqueleto
y vivir en un lugar, donde el amor no sea silencioso
y donde regalen un abrigo contra el miedo,
donde las palabras sean caricias que adormecen,
donde creer, sea como volar, leer las instrucciones y dejarte vivir
y quisiera ser ahora princesa con coraje
y quisiera ser ahora princesa con coraje
martes, 3 de diciembre de 2013
Palabras para mirarte
Aunque sé que a ti te gusta mirarme a los ojos
y leer pliegue a pliegue, la urgencia de mis sueños,
de vez en cuando,
te enseño sólo la boca que construye nuevas palabras,
para la vida de ahora, llena de serenidad y de prisa.
Una mujer recién nacida en los años.
Que tiembla y sostiene su propio temblor. Sin historia desde hoy.
Te encontré, aprendí a quererme.
Te doy las gracias porque encuentro piezas escondidas,
Te encontré, aprendí a quererme.
Te doy las gracias porque encuentro piezas escondidas,
en esa infancia que negaba tarde a tarde
y por entender este viento, que sopla del sur,
con tendencia al oeste.
Sí, quizá sea un patrimonio particular, pero quiero señalarte,
y por entender este viento, que sopla del sur,
con tendencia al oeste.
Sí, quizá sea un patrimonio particular, pero quiero señalarte,
por hablarme, con palabras sanadoras, cuando quería tirarlo todo,
en aquel mar sin olas.
Y un día estabas tú en aquel vuelo y poco a poco,
fui habitando mis alcobas, mirando a mis hijas crecer.
No necesitas saber el lugar que ocupas.
Y un día estabas tú en aquel vuelo y poco a poco,
fui habitando mis alcobas, mirando a mis hijas crecer.
No necesitas saber el lugar que ocupas.
En mi vida estamos tú y yo
jueves, 14 de noviembre de 2013
Cuando pierdo el paso
Miro vuestro hermoso sueño y lo entiendo todo
El valor de cada movimiento
La magia de querer
El principio de construir una ilusión
El instante en el que somos los que queríamos ser
Cuando la piel habla desde el alma
Las palabras entrenan la confianza
El momento en el que crees por primera vez
Y aprendes la danza del amor por la vida
Y celebras, celebras la alegría del vuelo
Y ya no quieres vivir de otra manera, que no sea soñando ese horizonte
y entonces es cuando dices, quiero recobrar ese paso,
pequeño, honesto, lleno de dudas, mi paso,
mi identidad, mi vuelo a ras de suelo,
vértigo para mi
lunes, 4 de noviembre de 2013
Sinfonía en seis movimientos


Si fuera tan fácil elegir la piel de cada uno, las razones por las que queremos temblar,
o volar,
o enamorarnos sin dar explicación, si pudiéramos elegir las razones para soñar,
o vivir,
si fuera posible ocultar la pasión debajo de un latido,
o interpretar una emoción sin sentirla,
tendríamos que ser todos grandes actores y ese privilegio es de algunos pocos.
Si fuera tan fácil volver a confiar en uno mismo, cuando se pierde la identidad,
si fuera tan fácil aprender a ser libres,
no me quedaría estudiando los movimientos de esta mujer,
que crece en el vestido de su piel
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