Construyendo una ilusión, es un trabajo de diálogo personal conmigo y con vosotros. La vida se va mientras dudamos, mientras ocultamos la vocación, mientras encontramos las claves para creer en nosotros. Construyendo una ilusión es una recopilación de material hermosísimo de afectos ciertos de las personas que impulsaron mi ilusión, mis ganas de ser, es una recopilación de lugares que guardo en la memoria, de intuición que insiste una y otra vez en hablarme con palabras muy claras.
viernes, 14 de junio de 2013
Casa encendida
Me gusta que existan las palabras, las que cuentan, las que sienten, las que expresan.
Para mi es importante la tuya y me gusta saber, que de cuando en cuando, entras en mi armario
y te llevas algunas maneras, que no van mal con la tuya.
Si tú no entraras a mirar que todo está en su sitio, si no me hubieras contado,
que con la bufanda sencilla de algunas palabras, respiras mejor
y encuentras algún instante, más amable.
Si no me hubieras escrito, para nombrarme cómplice y extraña amiga.
Si tú, él, ella, vosotros, no escucharais mis latidos y los trazos de algunos sueños,
mi fuerza no sería la misma.
Con esto quiero decir, que me costó sentirme digna, pero ahora que tú me visitas, me alientas
y me invitas a creer, miro a la vida de cerca, sin miedo.
No dejes de pasar por casa, está siempre encendida
miércoles, 12 de junio de 2013
Quién me dice cuándo acaba la infancia
Un día llegué a los diez años,
era una edad solemne,
pero no ocurrió nada.
Me quedé inmovil,
insegura, como cuando tenía nueve.
Pero me sentía bien,
siempre quise tener una hacienda.
La edad creo que se tiene.
Yo no quería ser mayor,
quería una llave para esconderme,
hacer el recuento de sueños
y comprobar que siempre
faltaba uno.
Inventaba mentiras,
para merecer algún perdón
y escribía dudas cada mañana
para ir a la mesa de la maestra,
olía tan bien lo que me enseñaba.
Quién me dice
cuándo acaba la infancia
y si aún estoy a tiempo de creer
que el horizonte se construye,
si tú eres el norte
jueves, 6 de junio de 2013
Colecciono almas azules
Tengo ya muchísimas,
sujetas con una goma, las miro, las cuento,
las ordeno sobre la mesa, anoto las que me faltan,
son las más difíciles de conseguir.
Tengo muchas almas repetidas,
nadie me las quiere cambiar,
busco las que respetan, las que dejan ser, las que no me juzgan.
Las que aman cuando tienen hambre,
las que se quedan solas y comienzan,
las que miran,
por cierto, la otra tarde me crucé contigo,
¿no te apetecería vivir en azul?
lunes, 27 de mayo de 2013
Baila conmigo
Tienes razón, sí
es duro confiar en todas las vidas
y encontrar cada día el lugar del sueño.
Serio ejercicio de voluntad,
que me habla y me empuja
hacia mi. Sí, hacia mi.
Aprendo otra vez tu mareo
y quiero volver a bailar contigo.
Cada año me anuncias,
que ya llegaron los vencejos
a tu patio interior,
te haría tan feliz
que quisiera comprobarlo.
Me crees si te digo amor,
si te miro amor.
Te creo si te nombro.
Existes.
Como si tu paso dependiera del mío,
contengo el aliento cuando te siento
y en la oscuridad de tu horizonte,
llego y me ahogo en tu orilla,
ola inmensa de memoria.
Sé que vienes de cuando en cuando
a esta casa que habitamos,
que recorres todos los gestos,
como si vivieras entre ellos,
que me esperas todos los días.
Y por la mirilla, te veo celebrar
el mantel de una mesa para dos
y en la liturgia de la espera
y en los nervios de la espera,
los ojos que no podrás mirar
porque están ya en ti.
Mientras, baila conmigo,
tous les matins du monde
y con el plural de nuestras manos,
iza el allegro appassionato,
debemos vivir este instante
viernes, 24 de mayo de 2013
Alba
s
Una mañana aprendí tu nombre
y desde entonces, me paro ante tu ventana
a respirar mis años incompletos,
los sueños vencidos por los miedos.
Aprendí tu nombre
y a beber tragos de vida
y a contar por los dedos,
la alegría de conocerte
y reanudar el vuelo
cuando activas mi código de la ilusión.
La misma mañana, te acuerdas,
que encontré tus ojos tristes,
porque habías perdido una lágrima,
cuidas tanto de todas tus cosas...
Los cerezos se ponen en flor
cuando estás a punto de llegar
y decides cada día
de qué color quieres mirar.
Y si un día amanece muy gris,
te escondes tan dulcemente....
Te gusta mirar la vida
desde las esquinas de los bares
y pensarte mucho
cómo quieres disfrutar.
Gracias por dejarme mirarte
y encontrar el árbol contigo,
que te regaló la confianza.
Y ya está decidido,
te llevo en mi vida.
No lo pienso más.
Como si pudiese recuperar el tiempo,
voy celebrando cada trozo de mi
que encuentro en ti,
porque la vida no está como para perderse,
personas que vienen con instrucciones,
con el mejor alimento,
y muy especialmente,
con una mirada para quedarse.
Me siento mejor ahora que estás,
cuidando el jardín en el que creo,
atendiendo las plantas más sencillas,
como si el universo dependiera de ello
y salvando tu fuerza e imaginación,
de los días que amanecen
en blanco y negro,
para que aprendamos a sentir,
que la vida se compone de instantes
en los que se cruzan personas,
que quieren construir contigo
y que confían, adoro las personas que confían.
Gracias por creerme
y por quererte
Una mañana aprendí tu nombre
y desde entonces, me paro ante tu ventana
a respirar mis años incompletos,
los sueños vencidos por los miedos.
Aprendí tu nombre
y a beber tragos de vida
y a contar por los dedos,
la alegría de conocerte
y reanudar el vuelo
cuando activas mi código de la ilusión.
La misma mañana, te acuerdas,
que encontré tus ojos tristes,
porque habías perdido una lágrima,
cuidas tanto de todas tus cosas...
Los cerezos se ponen en flor
cuando estás a punto de llegar
y decides cada día
de qué color quieres mirar.
Y si un día amanece muy gris,
te escondes tan dulcemente....
Te gusta mirar la vida
desde las esquinas de los bares
y pensarte mucho
cómo quieres disfrutar.
Gracias por dejarme mirarte
y encontrar el árbol contigo,
que te regaló la confianza.
Y ya está decidido,
te llevo en mi vida.
No lo pienso más.
Como si pudiese recuperar el tiempo,
voy celebrando cada trozo de mi
que encuentro en ti,
porque la vida no está como para perderse,
personas que vienen con instrucciones,
con el mejor alimento,
y muy especialmente,
con una mirada para quedarse.
Me siento mejor ahora que estás,
cuidando el jardín en el que creo,
atendiendo las plantas más sencillas,
como si el universo dependiera de ello
y salvando tu fuerza e imaginación,
de los días que amanecen
en blanco y negro,
para que aprendamos a sentir,
que la vida se compone de instantes
en los que se cruzan personas,
que quieren construir contigo
y que confían, adoro las personas que confían.
Gracias por creerme
y por quererte
martes, 14 de mayo de 2013
Way out
En la casa donde nací
no había libros por el suelo, ni juguetes, ni ropas
ni estanterías, ni sillones, ni lámparas de lectura,
no había vida.
Pero había ventanas,
por eso aprendí a mirar a fondo
la biografía que inventaba,
a desnudar los pensamientos por la mañana,
cuando sentía que era libre.
Y aprendí a leer el alfabeto de las bocas. Es así.
Supe entonces, que lo que me decían,
casi nunca era lo que pensaban.
En ese momento, quise hacer el equipaje
y buscar solo a personas
que me hablaran de la soledad del alma,
de los renglones que tenía que saber,
de las señas para encontrar mi piel,
personas que quisieran por defecto,
que celebraran sin más,
que me dieran la mano,
mientras hacía las cuentas de una tarde,
en la orilla de un café,
mientras la lágrima del amor propio,
de esta puñetera construcción,
me decía que abandonara ya,
mientras buscaba la hora
en los ojos de la mesa de en frente.
La prisa de la soledad,
el mareo del cisne en la orilla,
cuando olvidaba los mapas de los sueños.
Aquel miedo a perderme.
Aquel sueño de perderme.
Las ganas infinitas de ser
y de no hacer daño...
la tristeza de no atreverme del todo,
a viajar la soledad sin prisas
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