miércoles, 6 de marzo de 2013

Me gusta tu horizonte

Si supieras cuántas veces me busqué
en los espejos de algunas calles,
soñaba con un viaje
al norte de algún lugar,
pero un día por otro, lo iba dejando
y ahora que me aprendo de memoria
la geometría de tus intenciones,
no sabes cómo celebro,
que tú no tengas esas prioridades.
Me gusta cómo compones
tu lista de objetivos
y el camino que trazas sin miedos,
aunque no siempre haya sabido,
distraerte los míos.
Algunas tardes te contemplo
muy lentamente
y celebro cada instante,
las piezas de tu proyecto de vida
y la risa fresca de tus sueños.
Quisiera haber tenido tu fuerza
y ese horizonte de colores,
que se ve desde tus ojos.




















lunes, 4 de marzo de 2013

Hojas de ruta

Ya tengo trazados mis pasos,
en el camino no dejaré ya migas,
viajarán conmigo tan sólo
quienes entiendan mi letra
y la mirada inquieta de la espera.
Estoy hablando en serio,
el equipaje es breve y muy pensado,
incluye unas hojas de ruta
con tachaduras de sueños.
Entregué mi verdad, lo sabes
y te advertí del riesgo
de juzgar las apariencias.
Te hablé de los miedos
y de un lugar de sentimientos,
siento que no hayas podido llegar.
La amistad se alimenta en confianza.
Llevaba suficiente para dos














jueves, 28 de febrero de 2013

La edad de la tarde

Algunas tardes pienso en la edad,
el botón de la costumbre equivocada.
La dignidad por sostener una opinión.
Lección de camino, tropiezos
e infinita sabiduría.
Pareja de vida a medias,
uno elabora los discursos,
el otro extravía las palabras.
Nuevo alfabeto del amor.
La hora del paseo, la de las pastillas,
cartografía que no señala el norte.
Nuevo alfabeto del amor.
La hora de la comida,
uno decide el guiso,
el otro sueña con sugerirlo
y ya no recuerda qué.
Qué más da,
seguro que sería riquísimo.
Nuevo alfabeto del amor.
Que esto no se hace,
que esto no se dice
y la edad insiste
en llevar las cuentas de la casa.
Dichosa voluntad de sostener,
la razón que todos les niegan
y una memoria de haber entregado
todo el pan y la lumbre.
Comparten en esta estación,
el miedo de la edad,
el paso frágil
y a veces, la mirada un poco perdida









miércoles, 27 de febrero de 2013

Lección de esperanza






















A partir de ahora,
tan sólo voy a seguir
los pasos que no hagan ruido.
La vida  hoy me dejó otro ángel
en la mesa del café,
repartía migas llenas de luz,
que me llevaban a tus pies,
a la historia de tus manos
y a las notas de aquella lluvia,
de aquel césped recién cortado.
Sentida y hermosa composición,
sólo las pisadas del silencio
y la fuerza de la sensibilidad.
Nada más.
Sé que coincidiremos
en este universo de emociones
y que tal vez, me atreva con el baile
olvidado en mi alcoba.
Gracias por enseñarme
que el arte pertenece a la vida.
Celebro el zig zag de este mareo
y los destinos equivocados,
para llegar sin distracción
a  esa lección magistral,
del valor de no hacer ruido











lunes, 25 de febrero de 2013

Tú y yo

Tú y yo compartimos sentimientos y biografía
y muchísimas dudas y miedos,
con las que construimos
una sencilla historia.
Mujeres al fin, llenas
de olas contenidas,
que golpean ahora
muy fuerte la orilla.
Celebramos la tierra entre las manos,
y quisimos ser princesas por un día.
Afortunadas en el amar,
guardamos pequeños trozos de memoria,
lecciones imprescindibles de frío,
que recordaremos siempre.
Nuestra voz era la última en intervenir.
Todos eran más dignos que nosotros.
Cómplices de remordimientos,
intentamos explicar al mundo,
el testigo que llevamos entre las manos,
la historia de una vocación de identidad:
contar la piel de nuestras vidas,
leña mojada que arderá al fin.

Esta tarde asumo la tristeza
de la lluvia y de tus palabras.
Mi universo y tú,
estáis en el mismo pensamiento,
por dios, no quieras cortarme las alas






viernes, 22 de febrero de 2013

Blanca

La tengo en mi vida,
porque no fui capaz de encontrar a otra persona,
que celebrara la Familia,
con la misma intensidad,
va corriendo de escenario en escenario,
mujer, esposa, madre, hija, hermana,
para caldear con toda su ilusión.
Cuida con vocación de ajuar,
la oposición más preparada:
La teoría de la amistad,
como tabla de aliento
y complicidad imprescindible.
Fui aprendiendo sus maneras,
en la diagonal de un tiempo compartido,
pequeñas entregas de confidencias,
miedos y sueños,
construyeron un lugar para encontrarse,
en mitad de dos universos diferentes,
unidos por un cordón invisible,
el orgullo de pronunciar,
que nadie me toque su vida.
Inmensa la voluntad de Blanca,
llave necesaria en mi vida,
que quiero seguir aprendiendo
y queriendo.
Vocación única de probar
el color de los sentimientos,
en las recetas más difíciles.
Pero aún le quedaba por aprender,
la lección más hermosa de dos vidas,
las de Luis y Juan, sus hijos,
latidos que cambiaron
el norte y el sur de sus prioridades.
Guarda los diplomas,
de todos los oficios del mundo,
para llevar el timón de su familia,
con lealtad a su manera de ser
y en perfecta sintonía,
con la voz de su piel.

Sería una temeridad,
si no quisiera navegar con ella
y ser su amiga

Pd. Estoy cocinando, me escribe una tarde, -dime qué cocinas-, "nidos de puerro y morcilla (con forma de corazón); champiñones a la provenzal; croquetas de roquefort (también forma de corazón) y tarta de mascarpone y frambuesas, a Iván le encanta". Esto sucedía el 14 de febrero, pero no concibe iniciar cada mañana, sin poner la mejor cara al pronóstico de cada día.









jueves, 14 de febrero de 2013

Autorretrato

Nadie como tú
protege con su vida,
el puñado de sueños sin norte.
Te gusta tanto contarme
lo mal que se te daba
hacer las cuentas de la vida,
siempre rodeada de gente,
en la soledad más decidida.
Lograste ocultarnos a todos,
la cuerda que limita tu vuelo
y la tristeza que abriga la inocencia.
Pones tantas ganas en ser feliz,
construyendo una ilusión,
que haces que se nos olvide
lo que tus ojos nos cuentan.
Que tú no eres de este mundo,
por eso tienes tanta prisa,
aunque el universo que quieres,
piensa que es tu manera de ser.
Celebras los años ahora,
porque sabes que son ciertos,
porque sientes que eres verdad
y ya no cambias de acera
cuando me ves llegar.
Sí, al fin somos amigas





Lección de amor

Después del diluvio de nuestras vidas,
qué hermosa es la luz que renace.
Esta mañana quise pasear con ella.
El silencio de una fuente muy pequeña,
me contaba la historia de dos vidas,
dos tragos muy largos de sed.
Tú me ibas hablando todo el tiempo.
Íntima tregua de agua y de vida.
Cuando mis ojos pierdan la memoria
y olviden casi tu nombre,
dime que me enseñaste a descifrar
la verdad de aquella pesadilla,
en la que perdía la voz
y no podía gritar mis miedos.
Y dime que me enseñaste
a defender lo sagrado,
con uñas y dientes
y a zarandear el orgullo,
cuando quiero y hago daño.
Recuérdame que construías durante siglos,
un instante para encontrarnos.
Que me nombraste un día
y emprendí tranquila el vuelo



miércoles, 13 de febrero de 2013

Teresa

Querida Teresa,
aunque los guiones de nuestras vidas,
no quieran que nos demoremos,
quizá esos encuentros contados
con los dedos de nuestra intuición,
hayan sido la hermosa base,
del equilibrio inestable de una amistad,
que alimenta e inquieta la emoción.
No sé en que cajón guardas los sentimientos,
pero sé dónde encuentras
el aliento de cada mañana,
en el amor -me decías-  y en la sensibilidad.
Desde entonces te celebro,
con la calma que respiro al nombrarte,
como el sueño impronunciable
a estas alturas de la vida,
como el azar que te  tropieza
al cruzar nuestro parque.
Confieso que crece el deseo
de avanzar entre luces y fragilidad
cuando tú me miras y me nombras.
Y confieso, mi afición sin fin a tus palabras,
que me desarman y adormecen:
"Hoy en Beirut quedan los restos de una tormenta
(agua a chorros, pero agua feliz).
Vivo en Ras Beirut,
en un edificio donde también vive,
un taxidermista.
Nosotros, tras una puerta blanca
y un número 11 en dorado...."


PD. Teresa Soto es escritora y poeta, ama y vive, ahora en Beirut. Pendiente de dibujar el retrato de su alma. Encontraremos un día entre su casa y la mía.






Lola

Te llamas Lola
y lo sabe todo el mundo.
Te quiero desde que me regalaste
la oportunidad de contarte mi universo,
desde que sentí tu risa
desde la ventana de enfrente,
desde que tu nombre y el mío
entrenan desde la fila cero,
la ideología de nuestras vidas.
Te quiero mejor, desde que estamos crecidas,
desde que me llamas para mirarte
desde el otro lado de la amistad.
Desde el día en que desnudamos los miedos
y los llamamos por su nombre.
Desde que somos cómplices,
de los mismos sueños.
Porque celebras con mantel blanco,
la melancolía de algunos vuelos
y porque siempre conservas
una alcoba para mis tropiezos
y una palabra de aliento.
Quiero este lugar, en el que nos encontramos ahora,
a mitad de camino, entre tú y yo


PD. Queda pendiente de incorporar su retrato, todas sus fuerzas ahora y su tiempo, están concentradas
en lecciones imprescindibles de la vida.